Las empresas tecnológicas deberán responsabilizarse por los residuos que sus productos generan.

 Mandar un email, usar un teléfono celular, escuchar música o usar cualquier electrodoméstico parecen acciones inofensivas a simple vista. Pero para todo esto estás usando aparatos electrónicos que se vuelven muy peligrosos cuando dejan de funcionar y se convierten en basura. Dentro de ellos hay cientos de materiales que son extremadamente dañinos ya que contienen metales pesados como plomo, mercurio, cadmio, químicos peligrosos, y PVC, entre otros. Las mujeres embarazadas y los niños son especialmente sensibles al plomo y al mercurio que provocan daños aún en muy bajos niveles de exposición.

  ¿Cuántas veces te preguntaste qué hacer con una pila, una batería usada o un celular que no anda más? o ¿Dónde tirar las lamparitas de bajo consumo que contienen pequeñas cantidades de mercurio?

 En este momento, la basura que proviene de artículos electrónicos es tierra de nadie y como tantos otros desechos… ahí termina enterrada. Ante la falta de programas de reciclado en la Argentina, los residuos suelen terminar en los rellenos sanitarios donde los químicos se filtran al suelo y contaminan las napas o se liberan y contaminan el aire. En otros casos, son incinerados y liberan metales pesados a nuestra atmósfera.

 Es por ello que presentamos una solución a la situación de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) en la Argentina que será la base para un proyecto de ley que regule el destino de los desechos producidos por las nuevas tecnologías en el país y que incluya, como principio rector, el concepto de la “responsabilidad extendida del productor” (REP).

 De este modo, el fabricante será responsable de mejorar los procesos de producción, disminuir los materiales tóxicos utilizados y realizar el recupero de los desechos y productos en desuso.

 Las impresoras y fotocopiadoras vendidas se incrementaron un 35% entre 2006 y 2007; en el mismo período, las computadoras de escritorio aumentaron un 20% y las portátiles se duplicaron. Los teléfonos celulares pasaron de ser un millón en 2003 a doce millones tres años más tarde. Para fines de este año los argentinos generaremos 100.000 toneladas de residuos electrónicos, aproximadamente 2,5 kg por persona.

Antes no sabíamos qué hacer con este tipo de basura, ahora sabemos qué hacer para que los residuos electrónicos no continúen deteriorando nuestro medio ambiente.

 Gracias por acompañarnos,

 Greenpeace.