Una parte del consumo doméstico y, por tanto, de las emisiones de CO2 asociadas al mismo, podría ser fácilmente reducido sin más que adoptar algunos buenos hábitos:

  • No dejar las luces encendidas de las habitaciones sin estar en ellas.
  • Apagar el ordenador cuando no vaya a ser utilizado.
  • Utilizar bombillas eficientes en puntos de muchas horas de utilización.
  • Seleccionar una temperatura adecuada para la calefacción (21º suelen ser suficientes).
  • Ducharse en lugar de bañarse.
  • Utilizar la lavadora y el lavavajillas cuando estén completamente llenos. Secar la ropa al sol en lugar de usar secadora.

¿Sabías que…?
 

  • Dejar las luces (incandescentes) de una habitación encendidas durante 2 horas equivale a emitir entre 60 y 100 gramos de CO2 a la atmósfera.
  • Por cada grado que aumentas la temperatura de la calefacción puedes llegar a aumentar el consumo de energía en un 5 a 7 por ciento y, por tanto, en la misma proporción las emisiones de CO2 derivadas de dicho consumo.
  • Ducharse en lugar de tomar un baño puede ahorrar al año alrededor de 270 kg de CO2 anuales emitidos a la atmósfera.
  • Descongelando los productos dentro del frigorífico, evitarás el consumo del horno o microondas para descongelar y además reaprovechas parte de la energía que has utilizado previamente para congelar tus productos.
  • Lavar la vajilla en el lavavajillas puede suponer un ahorro energético de hasta el 60 por ciento frente a lavar a mano.
  • El consumo medio doméstico de una familia española es causante de alrededor de 5 toneladas de CO2 anuales.
  • Hasta el 90 por ciento del consumo de una lavadora puede derivarse del calentamiento del agua de lavado.

Material extraido: http://www.ceroco2.org/reducir/Ficha.aspx?id=11